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EL MUNDO DURMIENTE de Federico Carlos Volio



Cosmopoeta Federico Carlos Volio




EL MUNDO DURMIENTE
Creación del autor intelectual:
FEDERICO VOLIO TOLEDO


Me regalaron una flor con pétalos figurados de ochos
alargados invisibles sobre otros pétalos a ochos visibles.
Pulso al finito estallido extensivo al horizonte del amar,
aquí nos vamos al punto de la transformación certera.
Incomprensiones razonables hunden al giro inexistente,
ese sueño que te acuesta a dormir, a levantar de ilusión.
El amanecer de esa noche te enmudece y quita memoria.
Aquí inexistente existes; allá existente te ves inexistente.
Solo puedes alumbrarte de verdad con la alta vibración.
Si buscas en la densidad terrenal del sueño nada hallarás.
Soñarás con la mente de tus sentidos reversibles al tiempo.
Adolescente, aspiraba a flotar como astronauta del sueño,
ya en evolución extraterrestre iría en relumbre magnético.
Seres de quinta dimensión queman fuegos dimensionales
rompen a roces el espacio-tiempo en ondas demoledoras.
Graciosos círculos magnéticos orbitadores a la densidad
abren celestes invencibles con verdadera vida iluminada.
La celestial transformación repentina ahogará inenarrable,
arrastrará las imperfecciones en las corrientes de lamentos.
Nada influiría, acumularía ni disminuiría al denso vacío.
Solamente dulces fuerzas desgarrarían penas sonrientes.
Habitamos en un denso Universo del Amar en expansión
a la experiencia multidimensional de la energía del amar.
Nos expulsó un agujero blanco del sutil Universo del amor
donde nacimos en espíritu, para crear un universo material
hasta alcanzar la vibración original. A permitirnos retornar
infinitos a ese Universo del Amor; desde donde despiertos
venimos soñados a un universo inferior del tiempo fugaz.
Dentro de aquel universo ultra superior en donde estamos
a esencia eterna con plena perfección inter-dimensional.
Valores ambivalentes se enmudecen temporales soberbias
a mi boca de ambiguas experiencias a breve vista aleatoria,
esa paciente contracción insolente del acaso al ciclo feroz.
Aquí, afán se somete mientras estemos sujetos a la muerte.
Entonces, despertad al sueño del mundo durmiente del acá
negada vista al más allá elegido con probabilidades huecas.
Distracciones de vidas olvidadas paralelas y reencarnadas,
encantadas al paso con los deseos al ahora del ayer futuro.
Mira el ego en ti y el apego alrededor, en el vacío terrenal
te aguardan a dormirte, y lo cubren con tu ambición fugaz,
a impedirte del sueño despertar con tu compasiva felicidad.



ADVERTENCIA DE AUTORIZACIÓN
EN GESTIÓN DE DERECHOS INTELECTUALES:
Únicamente se autoriza la reproducción parcial
lo suficientemente necesaria para una referencia literaria.
Sujeta a retribución si fuere el caso, de los
poemas, versos, pensamientos, artículos y fotos
haciendo expresa mención del autor intelectual
creador © Federico Carlos Volio
y citando el título del poema y este blog como fuente.

IMPROVISADO AMAR de 32 minutos de Federico Carlos Volio

Publicado el Martes 18 de diciembre de 2018, Santiago de Chile.


Cosmopoeta Federico Carlos Volio



Poema experimental de "escritura rápida" de 32 minutos
con 32 poemas, uno por cada minuto.

IMPROVISADO AMAR de 32 minutos
Creación del autor intelectual:
FEDERICO VOLIO TOLEDO
@FedericoVolio



Primer minuto.
Galaxias chocan con nuestros corazones
los planetas de amor las lunas de ternura
giran en una constelación del amar ahora
giramos, revolcamos, besos y caricias
son nuestros corazones una galaxia azul
y los celestes y los fucsias son vestidos
en los bailes de tus latidos y mis ritmos.
Galaxias remueven nuestros espacios
chocamos reventamos fusión de amarnos
mantos de roces de caricias nuestras pieles.

Segundo minuto.

El silencio, de quién es en la mirada
si me suplicas una palabra desafiante,
miro atrás y adelante de tu sombra
te alcanzo a tu paso voy en tu cintura
tomé tu pulso en mi muñeca y tu arete
en mis oídos escuchan tus rojos besos
tu lápiz labial escribe en nuestros labios:
Mi amor viene por ti y te voy a besar.

Tercer minuto.

Actuaste así tan infiel que pensaría
que me he apoderado de tu cuerpo,
abandonaste el fervor de tu rezo por mí
un día de sol lo convertiste en lluvia gris
me dejaste solo, abandonado, desolado.
Reías viendo como te amaba y nada oías
mis palabras te adoraban, nunca rogarían
a la mínima duda no te pensarían otra vez.
Reías viendo como me amabas, nada oirías.

Cuar
to minuto.
Al frente vienes y me desilusionas.
Vas y me ilusionas; otra vez obsesión
y mi mirada te la traspasa ruda.

Quinto minuto.

Alucinados miras la forma de imaginar
y nos buscamos iluminados en las nubes
triángulos voladores a variantes estrellas,
y al día destinado en círculos invisibles
sueltas tus miradas. Y sabes desde donde
lanzas tus besos soplados a mi ensueño.
Levantas en mi pecho tu majestuosa magia
y no puedes escapar atrapada a tu cintura.

Sexto minuto.

Descubres mi pensamiento por ti en tu desnudo
cuerpo palpitante a mi tentación que te devora
al olor de tu deseo irresistible entre mi presión.
A tus indecisiones divididas y ahogada de temores
y con menos aire mientras más acercas tu boca.
Atraes mi aliento para devorarte del placer dulce.
Te vistes en sensación sabrosa para mi banquete
cenaré contigo tus deseos, en un brindis te beberé
y dirás que soy tuyo porque estás en mis entrañas.
No viviré para extrañarte, te llevaré en mi apetito
dentro de mi egoísmo te poseeré y no te liberaré
jamás quedarás libre de mi amar, de mis besos.
Corres desnuda y tu pudor detrás tuyo te deja ir
y se da por vencido cuando me ve frente a tus ojos
enloquecida e insensata, en mi posesión vencida.
Con la orden de tu corazón fuerte-mente te agarro.

Séptimo minuto.

Somos espirales de sentimientos en los ciclos
de emociones. La intensidad, el ardor de la pasión
y el corazón destellante de puro fuego sin apagarse.
Nos iluminábamos en las olas de nuestros contactos
y subíamos, bajábamos, en la marea de la atracción
lunáticos y soleados de ilusiones. Aromáticas flores
en las pieles de estrellas del amanecer y anochecer.
Luceros de nuestra fantasía somos. El silencio decía,
nos hablaba y persistente, esa serena belleza callada.
Erótica siseaba labios pintados, cual beso de silencio.

Octavo minuto.

Doblaba la esquina, las hojas de mi libro, la luna, el sol
veía doble, paralelo, simétrico a los bordes de los vacíos
lastimado de tu desamor fingido. Sentimiento ficcionado,
me lastimaba mi afición tan real y cruel a ficción soñada.
Me gritabas colada en mis oídos para poder oírme siempre
y no dejarme arrancar con tu boca sabrosa en tu silencio.

Noveno minuto.

Te gustaba mi mirada lejana y tan cercana para re-cogerte
como una muñeca flexible descorazonada que acomodaba
a las posiciones que quisiera y con los cabellos caprichosos
de mis anhelos, que solo por verte cobraban mi vida tus ojos.
Llorabas con mi desolación, tan distante tristeza inextinguible
raro fuego que quemaba. Y ardías a contornos de tu cuerpo,
que tus caricias inflamabas de desdicha en duelos intocables.

Décimo minuto.

Te miraba y no me escuchabas con tus ojos
quería sintonizarlos con mis labios abiertos
quería que nos diéramos un mismo beso
a ese mismo instante igualmente incluido.
Mordiéndonos a las bocas labios ansiosos
a palabras de besos tragados del dulce amar.

Décimo primer minuto.

Me levanté con la sensación de que me despertabas
en tu sueño de la noche lejana, de mi día trasnochado.
Y hasta pensé que, me merodeabas como un fantasma
que me destapaba mis pies para detrás de ti caminar.
Era mi sueño que buscaba reflejarse en tu luna
mareada con la mirada fija de solo decepción.

Décimo segundo minuto.

Sin abrir mi regalo para ti cerraste mi corazón
puedes irte y decirme que no viniste a verme
puedes venir y asegurarme que no te habías ido
y engañarme con tu desesperada presencia,
fingir tu ausencia a que aquí no te viera.
Tan lista alguna vez de tu soberbia te ríes
atravesada para que te diera mi mirada
y regresas llevándome a tu indecisión.

Décimo tercer minuto.

Pensarás que creo en tu rezo por tu beldad celeste
sonriente en la fe de tus cristalinos ojos azulados
pero tu frente se levantó y te apagó en mí fulgor
la sombra de tu silueta me aplastó las esperanzas
e interrumpí el baile con las ganas de tu vanidad.

Décimo cuarto minuto.

Te improvisé al minuto
que te vi tan de mi corazón
y ya llevo treinta minutos
acompañado de tu ilusión
y eso es mucho sin tocarte
y tan enamorado sin besarte.
Tal vez al segundo de pestañearte
mi mente alucina en cada mirada
al fondo, a los lados o arriba y abajo
viéndote asomar brillante del amar.

Décimo quinto minuto.

Ingenuo yo de ilusionarme de ti
con tus miradas escondidas
y tu boca negada. Tu corazón
se encontraba muy lastimado.
Y grave yo, lo enfermé.

Décimo sexto minuto.

¿ Cuántas sonrisas perdería sin verte ?
El tiempo te alejó para siempre
a no verte nunca más. Y sonrío
porque allí me vienes a visitar.

Décimo séptimo minuto.

Estoy invadido por tu dolor y destronada la reina fantástica
me he quedado sin reina. Y tu invierno arrasó con mi calor
y de los colores, hasta de las lluvias congeladas del arco iris.
Las nubes alcanzaron mis alturas deprimidas de tinieblas.
No hay senderos; acaso pueda verte con tanta niebla gris.
Los senderos de tu reino se fueron. He quedado sin reina.

Décimo octavo minuto.

Insistías e ignorabas mi pacto de amor
ignorabas e insistías mi pasión de amor,
exigías que te amará y que te olvidará
para ti era bipolar odiar enamorarme.

Décimo noveno minuto.

Te acostumbraste a jugar con la posibilidad
que fuera probabilidad certera de tu capricho
me echabas de tus horas y luego me llamabas
sabías que el amarte no tenía otro alternativa.
Fuera del tiempo clamabas por los minutos.

Vigésimo minuto.

Sonreías y llorabas, la emoción irresistible
la pasión incontrolable, paciente melancolía
y al momento saltabas de tus alturas al vacío.
Sin mí, no encontrarías absolutamente nada.
Por tus desesperados ojos me asomaba de risa.

Vigésimo primer minuto.

Es más claro en como lo niegas, no lo digas
mientras lo intentas y escondas, estoy en ti
gozo verte consumida en la contradicción.
Me quedo tal vez en la decepción de tu amar
y en el desconsuelo que de seguro te devora.
Tras otra noche, simplemente me buscarás.

Vigésimo segundo minuto.

Delicada cristalina ruda transparente y fea
te ves desanimada en tu espejo y te peinas,
soplan tus mejillas el cabello, tus ojos piensan
y miran y miran y miran, lentas nubes flotan
tan blancas, tan grises, y camino hacia ti.

Vigésimo tercer minuto.

Enamorarse y amar, querer y desear y verte
distintas vibraciones tan intensas y distantes
ilusionar, soñarte, alucinarte o imaginar verte
como si nunca hubieras estado aquí ni allá
extendidos a lo largo y entre las estrellas
cual abrazo de la estela de nuestra fusión.

Vigésimo cuarto minuto.

Hablaba con tu lengua azul y tus azules pestañas,
volabas en el cielo que me transformaba celeste,
y desaparecieron contigo mi boca y mis ojos.
El universo resplandecía en mí como un sol.

Vigésimo quinto minuto.

Nunca entendí tu disputa por mi corazón
menos te lo podías colocar de sombrero
porque tu hermosa cabeza era mi corazón.

Vigésimo sexto minuto.

Sirena, atravieso el mar por ti
y floto en lo profundo del ritmo
oleajes de tu cántico, estelas
de tus ondas en las burbujas
de tus aires, Sinuosos libres
marinos calipsos inalcanzables.
Sirena, sin ti nado en el amor
abandonado entre tus corrientes.

Vigésimo séptimo minuto.

Graciosa gracia de la gracia
la sonrisa esférica de tu ojo
nunca redonda ni cuadrada
con los extremos hacia; a mí
para abrazarme con tu iris.
Soy el sol que bien alimenta
tu brillo de mujer increíble.

Vigésimo octavo minuto.

Nebulosas penetradas de insinuaciones
y entrecruzadas del universo aspiramos.
Sus silencios bulliciosos nos recogen
energías de las figuras imaginativas
de nuestra voz, a formar otro mundo.
Capturamos hipnóticos sueños vivos
y de verdad nos queman al girarlos.
Al golpe de un acordeón de besos.
Galaxias somos nosotros diagonales
perpendiculares y circulares somos,
vamos acelerando soplos contagiados.
Tu voz y la mía aquí crecen al doble
los lados rompen sin límites, extienden
no sabemos hasta donde llegaremos así
no tenemos final y jamás nos iremos,
tanto ardor por quemarnos de aguas.

Vigésimo noveno minuto.

Muevo al tormento de la timidez
abres una tormenta en mi cabeza.
En una rama que vuela en el huracán
se abren tus capullos con su fruto
me pegas fuerte mojada de lagrimas
y te sujeto para no dejarte ir de ilusión.
Mi cuerpo eres tú, el encanto nos toca
sensoriales solitarios vamos de la mano
al paso lento, rápido, detenido, somos
así caminamos y volamos, somos astros.
Vuelan corazones estrellados de ternura
ojos de soles y mejillas de lunas, a rayos
todo revienta al furor dilatados del amar
a ojos abiertos de absurdas decepciones.

Trigésimo minuto.

Mi amor vence tu distracción y lo lamentas,
la actuación se termina y ahora sin aplausos
bajas del escenario y yo ya del ayer me fui.
Me buscas y hallas, ya me desaparecí; voy
y te das cuenta que tu cuento eres tú y vas.
Ni tus joyas de vanidad son el dilema egoísta,
feroz soberbia que nos divide las existencias,
emotivos coyunturales y sentimentales odiosos
tan complejos y subordinados, uno del y al otro
acallados al final del decirnos un imposible adiós.

Trigésimo primer minuto.

Esa deliciosa ilusión que nos cobija iridiscentes
pregunta a mi consciencia tu respuesta culpable
y enfrentados de caprichos, la tristeza ni nos da.
Encolerizado beso quiere a tu impaciente rabia,
fingimos y que más da, queremos bebernos sed.

Trigésimo segundo minuto.

Oculta en mis noches me impedías amanecer
viendo tu sonrisa, ni a la sombra de tu risa
al grito de guerra me desarmabas con un beso.
Para recordarme con tus pechos, la terquedad
con que aparecerías a negármelos elevados
llena de besos con adornados bordes infelices.




ADVERTENCIA DE AUTORIZACIÓN
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Únicamente se autoriza la reproducción parcial
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creador © Federico Carlos Volio
y citando el título del poema y este blog como fuente.

LA MUJER DE MI LADO de Federico Carlos Volio



Cosmopoeta Federico Carlos Volio



LA MUJER DE MI LADO
Creación del autor intelectual:
FEDERICO VOLIO TOLEDO


A mi lado en esta dimensión desde la otra te veo
comprimida al tiempo, en mi timidez con pánico.
Invisible amar, esplendorosa ilusión te estoy viendo
y muevo mis ojos para cruzar al lado de tus ojos.
Te doy la mano y te traigo a mi altar en la tierra,
novios cósmicos al matrimonio ultra dimensional.
No hay nada que poseer ni tener y mucho que ser
no hay nada que dudar ni temer y mucho que amar.
Luz, como para besarte blanca de ilusión a mi lado,
tus ojos turquesa del mar tempestuoso de mi amar,
tus ojos celestes para aterrizar al brillo de mi cielo.
Soy astronave de pasión atrapada por tu gravedad
y me atraes a estrellar con mis besos en tus labios.
He bajado la estrella de las noches de los sueños
a cazarte de amor con los brillos de mi corazón.
A coger la piel acinturada de tus lagrimas eufóricas
al momento exacto de trasponerte invisible para huir.
Te traigo el anillo de los dulces suspiros magnéticos
al transfigurador beso de los latidos melancólicos,
vengo a tu lado con el sabor de una galaxia eterna
con luz furiosa del azul paraíso a surcar rojo infierno.
Con la vibración insostenible para invadirte a tu lado
a vernos en los oscuros reflejos incapturables brillos.
A elevarnos la sensación de la emoción concentrada
cuerpos encendidos de las órbitas del amarnos.
Al lado con los rayos del corazón iluminados
enamorados con las chispas de la piel mágica.
Con las extensiones de la sangre de los nervios
hilados en las casualidades que laten del amarse.
Podíamos tocarnos a razonamientos transparentes
imbuirnos a la fina consciencia del amar invisible.
Viéndonos aromáticas siluetas a radiantes sombras
en transformación al infinito a súper astros de Dios.
Hemos roto los siglos y ciclos, paralelos y senderos,
los sellos, muertes, abismos y la visible oscuridad.
Nos hemos invocado exhalados e impelidos del amar
ternuras, dulzuras y gracias de la mujer de mi lado.



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BLANCA AZULADA de Federico Carlos Volio





Cosmopoeta Federico Carlos Volio




BLANCA AZULADA
Creación del autor intelectual:
FEDERICO VOLIO TOLEDO


Un diluvio danzaba en los mares
cumbres lunares del amarte.
Corrientes solares impulsaban
auroras a poder volar a tu luna.
El suelo se estremecía triste
con las caídas de mis vuelos
y subía a los vientos, alegre
con tus mil caricias invisibles.
Flotaba para ti con inauditos ojos
e inusitados oídos. A pura luz disparabas
transparencia de mi mismo amar
y vacío de mi cuerpo, a rayos fulminantes
trastornabas a salirme fuera de mí,
con tu brillante pureza imperecedera
para no escribirte nada ni tampoco borrarte
nada de tu blancura, al final del tiempo.
Rosa de besos en mi boca blanca,
torbellinos de tus labios silenciosos.
Ojos ardientes y meditabundos apagabas
y les bautizaba, a nacer celosos multicolores
al ojo del color de la ilusión de mi corazón,
tremendos ojos elevados al ritmo de mi obsesión,
con tus labios cada vez más frescos y rojos
por tus palpitaciones arrogantes. Piel a piel
nos dábamos tan tuya nuestra azulada mirada.
Tu impetuosa cara dorada de amor encendida
frente a mis grandes besos magnéticos,
fundían al cuerpo de la brillante atracción
al pulso del melódico torrente del aire
en amante sangre azul. Enfermos del deseo
que uno amó y tal vez el otro se ha ido:
Esa fiebre del tocarse ausentes
a lo lejos con las puras ganas
a que nos consuma la fusión
los minutos de separación.
Al futuro fuimos a transformarnos
somos fieles inseparables. Magníficos
nos encarnará la ansiedad del otro y estallará
en el querernos un corazón único. Callaremos
en el secreto del otro al mismo llanto eufórico.
Esperarán alucinarnos las noches del recuerdo
no regresaremos los mismos que fuimos a la luna.
Cambiaron las formas del caprichoso tiempo
en el alunizaje del potente y necio corazón.
Contabas los días finales de la expiración
soplabas a la oscura nostalgia. Te alcancé
desde mi infinito diminuto y brillante extendí
un puente hacia tu ardiente corazón de sol.
Traías las perlas de mi aliento estrelladas
al cuello astral del cielo. Te vi al límite
y azulados bailábamos a la órbita terrestre,
nos rescatábamos con un abrazo galáctico.
Tu espera invisible me expulsó de tu ausencia
esa atrayente presencia del amarnos nos alcanzaba
en el querer vernos despedidos de los recuerdos.
Al modo de la piel nueva, saliéramos y volviéramos
que se haga la realidad al amanecer de la ilusión.
Al llamado cósmico de la arrasadora verdad
amándonos en ninguno de los falsos mundos
como una fulgurante estrella blanca azulada.


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GENES DEL SOL de Federico Carlos Volio




A mis tatarabuelos
José María Julián Volio Llorente
y María Cristina Tinoco Yglesias (Su Mujer)

José María Julián Volio Llorente (1827-1889)
Benemérito de la patria.
Costa Rica.



José María Julián Volio Llorente



GENES DEL SOL
Creación del autor intelectual:

FEDERICO VOLIO TOLEDO


Avista tierra, cuerpo sensorial así dado
y asá con el corazón, al cielo avista luz.
Finitas rondas entre sol y obscuridad
encadenan al azaroso universo genes,
conformidad a las gracias de sus formas,
congraciados entre fortunas y desgracias.
A-venturas según su suerte vilipendiadas.
Terráqueas modulaciones condescendientes
a biológicas descendencias precipitadas.
Experiencia del estar, al cielo pendientes
ondulaciones del SER en alcances a FE.
Vuelas que vuelas, cuanto vuelo como vuelas
a imperceptibles efluvios mágicos del amar.
Cuanto vuelo rompe al tiempo hasta el arriba,
sublime eternidad en transparencia del SER,
suprema perfección en absoluta claridad.
Pronunciada mayor-mente y más superior
re-compuesta intensa y de luz re-concentrada.
Un abrir a genes en luz de alas incorporantes
al viaje del infinito en celestial verdad del UNO.
A tras-mutar en sí, adentro de invisibles semillas.
Recogen suspensión, del origen sin-precipicios,
a los abismos fatales de los luceros piramidales.
El sol me transporta por los espacios invisibles.
Miro a la dirección que se encuentra por sobre mí
miro hacia esa trayectoria al imposible encuentro
y lejos, vuelo abrazado dentro de mí, por sobre mí.
A siderales distancias del tiempo se alejan las mentiras
en vacíos a donde se dejan caer ajenas de la verdad.
Los ciclos impiden a las mentiras fingir lo verdadero
mientras, traslaticia corazonada muestran purificadora.
Se perciben en vano a las afueras del mucho tránsito
a esos estallidos trotamundos y rotativos paralelos.
Márgenes transitorios entre obsesión y la nada
a las vueltas marginales de creación re-negada.
Puras moleculares líneas prenden predeterminadas
a cegadoras curvas obcecadas entre la oscuridad,
divergentes a las más perfectas formas del bello amar.
Densas radicales al espacio recargan de muerte
a honduras conscientes de complementariedad.
Al fútil modo portan ídolos en los ególatras genes
atrapados en las seleccionadas miniaturas del apego.
Extendidos al ocasional riesgo de electivas creencias,
circunstanciales y temporales, germinales a variantes,
mundos paralelos al límite de la dimensión disgregada.
Vuelas que vuelas y por cuanto infame límite vuelas.
Al estar mundanos en la continuidad de la temporalidad
semejantes activados a memorias, después a varios otros
germinan en potentes ceremonias a pulsos del latir mortal.
A la acción dual del SOL traspasan contra substancia.
Mism(ísim)os genes, tanto en tanto, por cuanto son
gravitaciones anteriores y luego a múltiples modos
ambiciosos subjetivos de sus derivaciones figurativas.
En varios mundos a los que se persiguen cruzándose
urgentes formas por tales a trans-figurar del portal.
Impulsan senda vital, al profundo y alto caminar,
se levantan sutiles altísima y suprema elevación
a extremos de liberación altivos creativos, ya sin estar
siquiera con alguna forma útil y de ningún modo.
Se despojan de la materia para volar con el viento
incluso se libran de las corrientes de las visiones.
Convergen al corazón y acrecientan tras-paso,
admirable imaginación en creación impensada.
Vista primordial muy exacta a pura genial acreción
a donde fluyen en superior asimilación a la verdad.
En eterno sustrato incorpóreo en y por sí mismo
céntrico volar marea cuerpo a una cabeza superlativa
por el alcance certero al Dios único de los dioses.
Vuelas que vuelas, cuanto vuelo y como vuelas
solamente del amor imaginado, del pleno amar.


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Únicamente se autoriza la reproducción parcial
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