Martes 18 de diciembre de 2018, Santiago de Chile.
Cumple 8 años. 2018-2026, diciembre.
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Federico Carlos Volio Astro-poeta |
La simultaneidad contradictoria entre
la atracción química de los cuerpos visuales,
la ilusión,
el pulso pasional momentáneo
y el amor sublime de unos desconocidos
“enamorados” fugaces.
Es un poema experimental de “escritura rápida”
de 32 minutos, con 32 poemas; donde cada poema
corresponde a un minuto.
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POETA VOLIO DE CÉSPEDES Federico Carlos Volio De Céspedes Toledo Astro-poeta Metafísico Cuántico Cósmico |
IMPROVISADO AMAR
Creación del autor intelectual:
FEDERICO CARLOS VOLIO TOLEDO
Primer minuto.
Galaxias chocan con nuestros corazones
los planetas de amor y las lunas de ternura
giran por una constelación del amar, ahora
giramos, revolcamos; besos y caricias:
Son nuestros corazones una galaxia azul
y los celestes y los fucsias son vestidos
en los bailes de tus latidos y mis ritmos.
Transtornamos galaxias en órbitas de amor
colisionamos y reventamos, fusión del amarnos:
A piel entre roces con un manto de caricias.
Segundo minuto.
los planetas de amor y las lunas de ternura
giran por una constelación del amar, ahora
giramos, revolcamos; besos y caricias:
Son nuestros corazones una galaxia azul
y los celestes y los fucsias son vestidos
en los bailes de tus latidos y mis ritmos.
Transtornamos galaxias en órbitas de amor
colisionamos y reventamos, fusión del amarnos:
A piel entre roces con un manto de caricias.
Segundo minuto.
El silencio es en la mirada de quién
si me suplicas una palabra desafiante,
miro atrás y adelante de tu sombra
te alcanzo a tu paso voy en tu cintura
tomé tu pulso en mi muñeca y tu arete...
mis oídos escuchan el fuerte rojo de tu beso
miro atrás y adelante de tu sombra
te alcanzo a tu paso voy en tu cintura
tomé tu pulso en mi muñeca y tu arete...
mis oídos escuchan el fuerte rojo de tu beso
tu lápiz labial escribe silenciosos labios:
Mi amor viene por ti y te voy a besar.
Tercer minuto.
Mi amor viene por ti y te voy a besar.
Tercer minuto.
Actuaste así tan infiel que pensaría
que me he apoderado de tu cuerpo,
abandonaste al fervor de tu rezo por mí
un día de sol lo convertiste en lluvia gris
me dejaste solo, abandonado; desolado.
Reías viendo como te amaba y nada oías
mis palabras te adoraban, nunca rogarían
a la mínima duda no te pensarían otra vez.
Reías viendo como me amabas, nada oirías.
Cuarto minuto.
Al frente vienes y me desilusionas.
Vas y me ilusionas; otra vez obsesión
traspasas ruda a mi punzante mirada
cada vez más cerca de lejos, nada más.
Quinto minuto.
Alucinados miras varias formas de imaginar
y nos buscamos iluminados en las nubes
triángulos voladores a variantes estrellas,
y al día destinado en círculos invisibles
sueltas tus miradas. Y sabes desde donde
lanzas tus besos soplados a mi ensueño.
Levantas en mi pecho tu majestuosa magia
y no puedes escapar atrapada a tu cintura.
Sexto minuto.
Descubres mi pensamiento por ti en tu desnudo
cuerpo palpitante a mi tentación que te devora
al olor de tu deseo irresistible entre mi presión.
A tus indecisiones divididas y ahogada de temores
y con menos aire mientras más acercas tu boca.
Atraes mi aliento para devorarte del placer dulce.
Te vistes con sensación sabrosa para mi banquete
cenaré contigo tus deseos, en un brindis te beberé
y dirás que soy tuyo porque estás en mis entrañas.
No viviré para extrañarte, te llevaré en mi apetito
dentro de mi egoísmo te poseeré y no te liberaré
jamás quedarás libre de mi amar, de mis besos.
Corres desnuda y tu pudor detrás tuyo te deja ir
y se da por vencido cuando me ve frente a tus ojos
enloquecida e insensata, dulce apasionada rendida:
Con la orden de tu corazón, fuerte-mente te agarro.
Séptimo minuto.
Somos espirales de sentimientos que giran ciclos
emocionados. La intensidad, el ardor de la pasión
y el destellante corazón del puro fuego inapagable.
Nos iluminábamos en las olas rompientes a contactos
y subíamos, bajábamos; sobre la marea de atracción
lunáticos y soleados de ilusiones. Aromáticas flores
aspiraban pieles estelares del amanecer y el anochecer.
Luceros de nuestra fantasía somos. El silencio decía,
nos hablaba y persistente; esa serena belleza callada:
Erótica siseaba labios pintados, cual beso de silencio.
Octavo minuto.
Doblaba a la esquina, las hojas de mi libro, la luna, el sol
veía doble, paralelo, simétrico a los bordes de los vacíos
lastimado sin tu desamor fingido. Sentimiento ficcionado,
me lastimaba mi afición tan real y cruel a la ficción soñada.
Me gritabas colada en mis oídos para poder oírme a menudo
y en silencio para con tu boca sabrosa impedirme arrancar.
Noveno minuto.
Te gustaba mi mirada lejana y tan cercana
para re-cogerte como una muñeca flexible
que acomodaba a las posiciones que quisiera
con los cabellos caprichosos de mis anhelos:
Por tan solo con verte me dabas vida y muerte.
Llorabas sobre mi desolación a distante tristeza
Llorabas sobre mi desolación a distante tristeza
inextinguible raro fuego que quemaba del frío
Helada al cuerpo ardías a sensuales contornos
inflamabas de desdicha o desinflabas de caricias
inflamabas de desdicha o desinflabas de caricias
eras o no eras con duelos imbatibles al corazón.
Décimo minuto.
Te miraba y no me escuchabas con tus ojos
los quería sintonizar con mis labios abiertos
pensábamos que nos daríamos un mismo beso
incluyendo por ese mismo instante al excluído:
Mordiéndonos de fantasías labios ansiosos
palabras de besos tragados al dulce amar.
Décimo primer minuto.
Décimo primer minuto.
Me levanté con la sensación de que me despertabas
en tu sueño de la noche lejana, de mi día trasnochado.
Y hasta pensé que, me merodeabas como un fantasma
que me destapaba mis pies para detrás de ti caminar.
Era mi sueño que buscaba reflejarse en tu luna
mareada con la mirada fija de solo decepción.
Décimo segundo minuto.
en tu sueño de la noche lejana, de mi día trasnochado.
Y hasta pensé que, me merodeabas como un fantasma
que me destapaba mis pies para detrás de ti caminar.
Era mi sueño que buscaba reflejarse en tu luna
mareada con la mirada fija de solo decepción.
Décimo segundo minuto.
Sin abrir mi regalo para ti cerraste mi corazón
puedes irte y decirme que no viniste a verme
puedes venir y asegurarme que no te habías ido
y engañarme con tu desesperada presencia,
fingir tu ausencia a que aquí no te viera.
Tan lista alguna vez de tu soberbia te ríes
atravesada para que te diera mi mirada
y regresas llevándome a tu indecisión.
Décimo tercer minuto.
puedes irte y decirme que no viniste a verme
puedes venir y asegurarme que no te habías ido
y engañarme con tu desesperada presencia,
fingir tu ausencia a que aquí no te viera.
Tan lista alguna vez de tu soberbia te ríes
atravesada para que te diera mi mirada
y regresas llevándome a tu indecisión.
Décimo tercer minuto.
Pensarás que creo en tu rezo por tu beldad celeste
sonriente en la fe de tus cristalinos ojos azulados
pero tu frente se levantó y te apagó en mi fulgor
la sombra de tu silueta me aplastó las esperanzas
e interrumpí el baile con las ganas de tu vanidad.
Décimo cuarto minuto.
sonriente en la fe de tus cristalinos ojos azulados
pero tu frente se levantó y te apagó en mi fulgor
la sombra de tu silueta me aplastó las esperanzas
e interrumpí el baile con las ganas de tu vanidad.
Décimo cuarto minuto.
Te improvisé al minuto
que te vi tan de mi corazón
y ya llevo catorce minutos
acompañado de tu ilusión
y eso es mucho sin tocarte
y tan enamorado sin besarte.
Tal vez al segundo de pestañearte
mi mente alucina en cada mirada
al fondo, a los lados o arriba y abajo
viéndote asomar brillante del amar.
Décimo quinto minuto.
que te vi tan de mi corazón
y ya llevo catorce minutos
acompañado de tu ilusión
y eso es mucho sin tocarte
y tan enamorado sin besarte.
Tal vez al segundo de pestañearte
mi mente alucina en cada mirada
al fondo, a los lados o arriba y abajo
viéndote asomar brillante del amar.
Décimo quinto minuto.
Ingenuo yo contigo tan ilusionado
porque tus miradas se escondían de ti
con las negativas de tu boca. Tu corazón
con las negativas de tu boca. Tu corazón
yo muy lastimado lo encontré en mí
y grave en ti me enfermé al desespero.
Décimo sexto minuto.
¿Cuántas sonrisas perdería sin verte?
El tiempo insistió en alejarte y tal vez
por nunca más verte tu sonrisa resistió
El tiempo insistió en alejarte y tal vez
por nunca más verte tu sonrisa resistió
en mi sueño habitual-mente despertaba.
Décimo séptimo minuto.
Estoy destronado por tu dolor, abdicada la reina
se ha ido el reino fantástico. Tu invierno arrasó
con mi calor y con los colores, las lluvias lloraban
congelaste mi arco iris. Precipitaste heladas nubes
alturas deprimidas en tinieblas borraron senderos;
Acaso pueda verte en gris niebla inmensa al ocaso,
huiste del amor del reino y me he quedado sin reina.
Décimo octavo minuto.
Insistías e ignorabas con mi pacto de amor
ignorabas e insistías con mi pasión de amor,
ignorabas e insistías con mi pasión de amor,
exigías que te amará y de paso que te olvidará
bajabas y subías tobogán al odiar enamorarte
y bipolar colapsabas al doble beso cuántico.
Décimo noveno minuto.
Te acostumbraste a jugar con la posibilidad
que fuera probabilidad certera de tu capricho
que fuera probabilidad certera de tu capricho
me echabas de tus horas y luego me llamabas
sabías que mi única alternativa era mi amor por ti.
Fuera del tiempo (re)clamabas por esos minutos.
Vigésimo minuto.
sabías que mi única alternativa era mi amor por ti.
Fuera del tiempo (re)clamabas por esos minutos.
Vigésimo minuto.
Sonreías y llorabas, esa emoción irresistible
esa pasión incontrolable; paciente melancolía
esa pasión incontrolable; paciente melancolía
al momento saltabas por tus alturas al vacío.
Sin mí, en absoluta-mente nada despejas todo;
por tus desesperados ojos sonrisas asomabas.
Vigésimo primer minuto.
Es más claro en como lo niegas, no lo digas
mientras lo intentas y escondas; estoy en ti
y en esa contradicción gozo verte consumida.
Me quedo tal vez en la decepción de tu amar
que de seguro te devora por mi desconsuelo
pues simplemente tras otra noche volverás.
Vigésimo segundo minuto.
Vigésimo segundo minuto.
Delicada cristalina y ruda temperamental
te ves desanimada en tu espejo y te peinas;
soplan tus mejillas al cabello y tus ojos piensan
te ves desanimada en tu espejo y te peinas;
soplan tus mejillas al cabello y tus ojos piensan
que miran besos y caricias; lentas nubes flotan
y tan blancas hacia ti y tan grises desde mí.
Vigésimo tercer minuto.
Enamorarse y amar, querer y desear y verte
distintas vibraciones tan intensas y distantes
ilusionar, soñarte; alucinarte o verte imaginar
distintas vibraciones tan intensas y distantes
ilusionar, soñarte; alucinarte o verte imaginar
a como si nunca hubieras estado aquí ni allá
extendidos a lo largo y por entre las estrellas
cual fusión de las órbitas de nuestros abrazos.
Vigésimo cuarto minuto.
extendidos a lo largo y por entre las estrellas
cual fusión de las órbitas de nuestros abrazos.
Vigésimo cuarto minuto.
Hablaba con tu lengua azul entre tus azules pestañas,
en tu vuelo me transformabas del celeste anochecer:
Nuestros besos desaparecieron con nuestras bocas,
y resplandecías en mis ojos como soles del universo.
Vigésimo quinto minuto.
Nunca entendí tu disputa por mi corazón
menos te lo podías colocar de sombrero
porque tu hermosa cabeza era mi corazón.
Vigésimo sexto minuto.
menos te lo podías colocar de sombrero
porque tu hermosa cabeza era mi corazón.
Vigésimo sexto minuto.
Sirena, atravieso el mar por ti
y floto en lo profundo del ritmo
oleajes de tu cántico, estelas
de tus ondas en las burbujas
de tus aires; Sinuosos libres
marinos calipsos inalcanzables.
Sirena, sin ti nado en y por el amor
abandonado entre tus corrientes.
Vigésimo séptimo minuto.
y floto en lo profundo del ritmo
oleajes de tu cántico, estelas
de tus ondas en las burbujas
de tus aires; Sinuosos libres
marinos calipsos inalcanzables.
Sirena, sin ti nado en y por el amor
abandonado entre tus corrientes.
Vigésimo séptimo minuto.
Graciosa la gracia de la gracia
en la sonrisa esférica de tu ojo
mas nunca redonda ni cuadrada
elíptica por tus cercanías lejanas
en la sonrisa esférica de tu ojo
mas nunca redonda ni cuadrada
elíptica por tus cercanías lejanas
extremos perfectos en mis líneas
que bien alimentan al sol que somos
a brillo de mujer increíble en mi iris.
Vigésimo octavo minuto.
que bien alimentan al sol que somos
a brillo de mujer increíble en mi iris.
Vigésimo octavo minuto.
Nebulosas penetradas a insinuaciones
aspiramos entrecruzadas del universo.
Sus silencios bulliciosos nos recogen
en energías de las figuras imaginativas
a formar otro mundo a voz de su visión.
Capturamos hipnóticos sueños ardientes
que de verdad nos encienden en girarlos
aspiramos entrecruzadas del universo.
Sus silencios bulliciosos nos recogen
en energías de las figuras imaginativas
a formar otro mundo a voz de su visión.
Capturamos hipnóticos sueños ardientes
que de verdad nos encienden en girarlos
al golpe de un acordeón de dulces besos.
Galaxias compenetramos a tantas diagonales
por lo que perpendiculares y circulares somos
a como nos vamos acelerando aires contagiados.
Tu voz y la mía aquí disparan al doble del soplo
que rompen los límites de los labios extendidos
a los lados que no sabemos hasta donde llegarán
porque de verdad no tenemos final a tanto ardor,
Galaxias compenetramos a tantas diagonales
por lo que perpendiculares y circulares somos
a como nos vamos acelerando aires contagiados.
Tu voz y la mía aquí disparan al doble del soplo
que rompen los límites de los labios extendidos
a los lados que no sabemos hasta donde llegarán
porque de verdad no tenemos final a tanto ardor,
jamás nos iremos por grandes olas deleitosas.
Vigésimo noveno minuto.
Muevo al tormento de la timidez
abres una tormenta en mi cabeza.
En una rama que vuela en el huracán
se abren tus capullos con su fruto
me pegas fuerte mojada de lágrimas
abres una tormenta en mi cabeza.
En una rama que vuela en el huracán
se abren tus capullos con su fruto
me pegas fuerte mojada de lágrimas
y te sujeto para no dejarte ir de ilusión.
Mi cuerpo eres tú, al encanto nos toca;
sensoriales solitarios vamos de la mano
al paso lento o rápido o detenido y somos
así caminamos y volamos, somos astros.
Vuelan corazones estrellados de ternura
ojos de soles y mejillas de lunas, a rayos
todo revienta al furor dilatados del amar
a ojos abiertos de absurdas decepciones.
Trigésimo minuto.
Mi cuerpo eres tú, al encanto nos toca;
sensoriales solitarios vamos de la mano
al paso lento o rápido o detenido y somos
así caminamos y volamos, somos astros.
Vuelan corazones estrellados de ternura
ojos de soles y mejillas de lunas, a rayos
todo revienta al furor dilatados del amar
a ojos abiertos de absurdas decepciones.
Trigésimo minuto.
Mi amor vence a tu distracción y lo lamentas,
la actuación se termina y ahora sin aplausos
bajas del escenario y yo ya del ayer me fui.
Me buscas y hallas, ya me desaparecí; voy
y te das cuenta que tu cuento eres tú y vas.
Ni tus joyas de vanidad son el dilema egoísta,
feroz soberbia que nos divide las existencias,
emotivos coyunturales y sentimentales odiosos
tan complejos y subordinados, uno del y al otro
acallados al final por decirnos un imposible adiós.
Trigésimo primer minuto.
bajas del escenario y yo ya del ayer me fui.
Me buscas y hallas, ya me desaparecí; voy
y te das cuenta que tu cuento eres tú y vas.
Ni tus joyas de vanidad son el dilema egoísta,
feroz soberbia que nos divide las existencias,
emotivos coyunturales y sentimentales odiosos
tan complejos y subordinados, uno del y al otro
acallados al final por decirnos un imposible adiós.
Trigésimo primer minuto.
Esa deliciosa ilusión que nos cobija iridiscentes
pregunta a mi consciencia tu culpable respuesta
pregunta a mi consciencia tu culpable respuesta
y enfrentados de caprichos, la tristeza ni nos da.
Encolerizado beso quiere a tu impaciente rabia,
fingimos y que más da; queremos bebernos sed.
Trigésimo segundo minuto.
Encolerizado beso quiere a tu impaciente rabia,
fingimos y que más da; queremos bebernos sed.
Trigésimo segundo minuto.
Oculta en mis noches me impedías amanecer
ni a la sombra de tu risa mostrabas tu sonrisa
al grito de tus celos desarmabas con un beso.
ni a la sombra de tu risa mostrabas tu sonrisa
al grito de tus celos desarmabas con un beso.
Para recordarme con tus pechos, la terquedad
con que los insinuabas a negármelos elevados
llena de besos con adornados bordes infelices.
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Federico Carlos Volio Astro-poeta |
ADVERTENCIA DE AUTORIZACIÓN
EN GESTIÓN DE DERECHOS INTELECTUALES:
Únicamente se autoriza la reproducción parcial
lo suficientemente necesaria para una referencia literaria
en todo caso con expresa mención del autor intelectual
creador © Federico Carlos Volio
y citando el título del poema y este blog como fuente.




