POETA VOLIO DE CÉSPEDES
Federico Carlos Volio De Céspedes Toledo
Narrador
Surrealista
Metafísico
Cuántico
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Fotografía de Federico Carlos Volio Locación: Desierto de Copayapu |
Mi surreal desierto de Atacama
narrado en 918 palabras y 101 líneas
hace más de un cuarto de siglo
"COPAYAPU"
3ª Región de Atacama de Chile
ABRIGO TURQUESA
DE PIES AMARILLOS
COPAYAPU - ATACAMA
Creación del autor intelectual:
FEDERICO CARLOS VOLIO TOLEDO
Estuve y voy, Vengo y estoy; Tierra blanca va allá
aquí entre pantanos secos de las aguas fundidas
mar de hondas absorciones al azar cristalizadas.
Tierra re-fulgente impulsa (in)flamantes estrellas
recogidas al amarillo disimulo en despegue al cielo
por tal amarillo tan consubstancial arriado a chispas
por tal majestuosidad tan blanca al desierto floreciente,
vestida de siembras desde entrañas a sombras de soles
al hoy cuántico asombrado del antaño equivalente al oro.
Se prende al pleno día a cuestas encendidas de arcos iris
van y vienen re-llenos naranjos idos noctámbulos lunares
y se ven entre islas azules espejos al por-venir del cosmos.
Bravíos e indómitos quehaceres embarcados de prodigios
rayos pródigos en medias lunas a puntas de olas latentes
rebotan turbulentas estrellas donde caen a-sentadas dunas.
Cimas al dorado por grises quita-soles al blanco a-zu-la-do
susurran en transparente sequedad desde (Hacienda) Toledo
y braman cerros a través de remolinos en chañares del valle.
Áridos verdes se esparcen otra vez a voces re-conquistadoras
por aguas sonrientes en gotas rumbeantes a estelas coloridas
caídas del inmenso e inalcanzable celeste aurífero despejado.
Litros empinados del café-leche sorbieron coléricos parajes
absorbidos en corrida tras corrida entre puños embravecidos
al filo espesor multicolor del calipso regazo mineral obtenido.
Copayapu(o) a quebradas, valles y cordilleras transversales
salientes del franco solaz a deshielos de finos ríos al ancho mar
fuente de bajas aguas, altos aires y nieves confitadas a la mar.
Ardores eyectados en andanadas largadas a-brazos extensos
quemantes quebradas, serranías nebulosas, puntas mareadas.
Sus nubes radiales estrujadas a medias y diminutas a lo alto
abanican encandilantes, arrugan atardecer, estiran amanecer
tan frágiles asoman al mediodía de invisibles caras de astros
y a la medianoche pasan hojas a la otra mirada del mundo,
tan magnéticas horizontales a vértigo del alba y al atardecer
magníficas protuberancias friendo al rojo al mismo sartén.
Copayapu(o) gira en elíptica gravedad de su sostén celeste
deslizado entre escarpados refugios a la tierra espantada
por tornarse a rayos em-bebida a franjas muy embutidas
bien comidas bajadas a-sentadas a picos de seis mil metros
redondean al tope sobre las nubes entre acordes puntiagudos
disparan filos enriquecidos a misiles desde altitud subterránea
brillos estrellados en acantilados surgen a impactos esparcidos
graves caídas enraizadas al descuelgue por limados contornos
que se quiebran y montan a traviesas tajadas por canales rajados
escaleras de piernas gigantes a donde sus pies elijan dirigirse.
A portentosas venas ululando grutas de zigzagueantes grietas
entre pisadas encolerizadas y aflojadas por rutas de hormigas.
Remontan entrecruzadas cavernas por los abismos invertidos
erupciones subvierten aguas paralelas entre cráteres ardientes
grandes inversiones dulces desentierran causa de los meteoros
da artificiales edificaciones entre fuertes tropas desalineadas
que abren paso como impávidos elefantes a telares de pilares
cuando cautos y delicados acomodan inertes trompas marfiles
retumbantes por atajar distantes amarras al extendido celeste.
A-naranjadas distancias estiradas a hileras lilas ascendentes
lanzan y alzan azulina vista que salpica a las esferas rosadas.
Fucsia predominio encaramado eufórico a púrpuras elevaciones
se curva entre re-flexiones circulares sobre blancas ballenas
E inmensa luna penetrante merodea cruce del techo morado
por-venir en el día del cielo magenta. Surcadores flamencos
desnudan sobre submarino bocado y apoderan lenta y suave
desértica fascinación a la oceánica paginación entre declives.
Por el mando de torretas Copayapu(o) se conquista su riqueza
y engrana hondas asimetrías que atasca entre paisajes rivales
y ancla a colores multiplicativos energías llenas de los vientos.
Por altas esculturas reparte elevaciones entre cóndores azules
y pintas inmutables al dorado se miran entre refundidos bordes
atajos horneados al cobre y plata en el pedregal de Tierras Raras.
Cuanto brote presienten vacas sagradas al doblez de los astros
albergando al pacífico moldes al paso de grisáceos ventarrones
y pastan arenas adormecidas en estrechos hacia las cordilleras.
A cielo repleto canta la mar sonora de las moradoras camanchacas
cortejan sus rocíos en el escurrir risueñas intenciones al verdegay
cuales intensas, conferidas y jaladas a licuadas nieves formidables
re-vueltas tan espumosas para dar sus cubiertas a rugosas dunas.
Mareas de aguas escondidas entre sus sofocantes lomos inclinados
irrigan vergeles, ecos de lunares negros, florecientes estacionales.
Cúpulas tras cúpulas derrite a copos de nieve su belleza piramidal
sobre-dosis del árido encanto derramado ocre a manchas auríferas
y espejismos majestuosos agitan cebras a perpendicular alegoría.
Frutales calóricos bailarines minerales fieles súper-conductores
peregrinan con mandas en pistas a humedales. En fin, esculpidos
arropan gama de rincones entre aquel colorido vacío a donde viví:
Copayapu a donde por como a esa corriente de violáceos traslada
con un abrigo turquesa a pies amarillos que dulces a la sal calzan
cual invasiva huella colorada que rueda por el mármol universal.
Asiduo entre sus prístinas radiaciones blancas amarillas y rojas
mares a salares y quebradas cordilleras entre dunas del viento.
Su esplendor cobijado por una sucesión de respirantes carpas
refrescantes vainillas que sosiegan sus iracundos volcanes.
Bate contornos a tumultuosas arenas en honduras asoleadas
soliendo soplar formidables hielos a la crianza crepuscular.
Retumban en metales su obcecado espíritu añoradas épocas
estilizado a la cascada corrida por tobogán de fugaces luceros.
Estrellantes toques reconfortan sintonía con vetas hipnóticas
final-mente tonos por dura fortaleza forjados rayos celestiales.
Copayapu(o) fue, es y será; mi perpetua bella mansión del desierto
pintada entre mis extremos poéticos donde respiran mis estrellas
reunidas con ese soberano cósmico que se abrió al portal de "Chili"
a través y entre los Andes y el Pacífico a la tierra del fin del mundo:
"Chilli" el lugar más alejado y hondo de la tierra, el confín del mundo.
Narrador Surrealista Metafísico Cuántico 2026
ADVERTENCIA DE AUTORIZACIÓN
EN GESTIÓN DE DERECHOS INTELECTUALES:
Únicamente se autoriza la reproducción parcial
lo suficientemente necesaria para una referencia literaria
en todo caso con expresa mención del autor intelectual
creador © Federico Carlos Volio
y citando el título del poema y este blog como fuente.


